Un nuevo informe de la Contraloría General de la República (CGR) revela que RECOPE no está cumpliendo por completo con los controles necesarios para asegurar el buen estado y funcionamiento de varios de sus proyectos después de construidos. Esto pone en riesgo la sostenibilidad, eficiencia y continuidad del servicio que brinda la institución.
La auditoría analizó lo que ocurrió entre enero de 2019 y diciembre de 2024 en cuatro proyectos: la Planta de Emulsiones Asfálticas, dos tanques de almacenamiento (YT-7127 y YT-7212), el sistema de filtraciones de líneas marina y poliducto, y la Terminal Portuaria Petrolera del Atlántico.
Según la Contraloría, aunque RECOPE cumple con algunos pasos formales como registrar los proyectos y capacitar personal, no hay un control real ni proactivo del mantenimiento. Los proyectos no están bien integrados a un portafolio oficial de seguimiento, faltan manuales técnicos, y no se asegura que siempre haya repuestos o equipos de respaldo. Además, hay poca claridad sobre quién evalúa si los proyectos cumplieron su objetivo, y no hay criterios claros para hacerlo.
Esto significa que, aunque se hayan construido las obras, no hay garantía de que seguirán funcionando correctamente con el paso del tiempo. La CGR advierte que mantener los activos en buen estado no es un simple trámite, sino una necesidad para proteger la inversión pública, evitar pérdidas y garantizar un suministro continuo y seguro de combustibles en el país.
El informe deja claro que si RECOPE no mejora sus controles, los riesgos de fallas, costos adicionales y afectación al servicio seguirán creciendo.

