Organizaciones cristianas y defensores de la familia tradicional celebran con firmeza la decisión del Gobierno de la República de prohibir la participación de menores de edad en la llamada Marcha del Orgullo Gay, programada para este fin de semana en San José.
La medida fue adoptada mediante un oficio oficial (CCEP-700-06-2025) emitido por la Comisión de Control y Calificación de Espectáculos Públicos (CCEP), que revocó la calificación de “todo público” al evento de cierre de la marcha. La resolución responde a preocupaciones crecientes sobre la exposición de niños, niñas y adolescentes a contenidos que, según distintos sectores, contradicen los principios del desarrollo sano, la inocencia infantil y los valores fundamentales de la sociedad costarricense.
El Presidente de la Alianza Evangélica Costarricense, Ronald Vargas, celebró con contundencia la medida y respaldó plenamente el accionar del Gobierno:
“Celebramos la decisión del Gobierno de prohibir la participación de menores en la marcha del fin de semana. Estos eventos, lejos de educar, generan confusión en nuestros niños y niñas, afectando su sano desarrollo. Como Alianza Evangélica, respaldamos toda acción que proteja la niñez y resguarde los valores de nuestra sociedad”.
Por su parte, la exdiputada Shirley Díaz también aplaudió la decisión.
“Me parece atinada la decisión del gobierno de prohibir a menores de edad en la marcha de este año, más que van a tener show de draqs (hombres vestidos de mujer), así como lo anunciaron. La diversidad sexual no autoriza a las personas para venir en contra de los valores costarricenses”.
La llamada “Marcha de la Diversidad” es criticada por presentar espectáculos cargados de ideología de género, sensualidad, travestismo y mensajes contrarios al diseño natural de la familia. A pesar de ser promovida bajo la bandera de la inclusión, es el escenario de manifestaciones explícitas y provocadoras que no corresponden a un entorno seguro ni formativo para la niñez.
Según Díaz en declaraciones a Impact Channel, lejos de ser una celebración, la Marcha del Orgullo se convirtió año tras año, en una plataforma para normalizar prácticas, contenidos y expresiones que muchos costarricenses consideran ofensivos, desordenados y peligrosos para el tejido social del país.
El sector conservador reitera su llamado a las autoridades a mantenerse firmes en la defensa de los principios que sostiene a Costa Rica

