El equipo ganó su caso legal y vuelve a Primera, mientras crecen las dudas sobre el manejo administrativo en la Federación.
Impact Channel pudo confirmar con una fuente directa del club que la Asociación Deportiva Guanacasteca ya ganó oficialmente el caso legal que le devuelve su lugar en el torneo de Primera División.
Aunque todavía se espera la comunicación oficial por parte de la UNAFUT y la Fedefútbol, la resolución ya está firme a nivel legal, lo que convierte al regreso del equipo pampero en un hecho consumado.
Este resultado no solo marca el regreso de un club tradicional del país, sino que vuelve a encender los cuestionamientos sobre la gestión administrativa y la transparencia dentro de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol). La exclusión inicial del equipo por temas de licencias y requisitos administrativos generó confusión, y ahora, tras la victoria legal, las críticas se dirigen directamente hacia la institucionalidad federativa.
¿Cómo puede un club ser excluido por “falta de requisitos” y semanas después volver tras una demanda legal?
El proceso evidencia fallas graves en los mecanismos de validación, criterios administrativos e incluso en la comunicación interna de los entes encargados del fútbol nacional. Este desorden ha dejado expuesta a la Fedefútbol y ha puesto nuevamente en la mesa la necesidad de una transformación real en su estructura.
Además, la victoria legal de Guanacasteca no fue en solitario. El equipo contó con apoyo del ICODER y la asesoría del abogado Mariano, cuya labor fue clave para devolverle al club su espacio legítimo. Se trata de una muestra de cómo la vía legal ha sido, lamentablemente, el único camino para corregir decisiones arbitrarias.
Ahora, el reto es mayúsculo para los guanacastecos: el equipo solo cuenta con 7 jugadores en su planilla actual, por lo que deberá reforzarse de forma urgente si quiere competir con seriedad en la temporada. La presión es alta, y el reloj corre.
Mientras Guanacasteca se prepara para volver al terreno de juego, la Fedefútbol queda en jaque, evidenciando que no solo los clubes necesitan orden, estructura y planificación… sino también quienes los gobiernan.

