El símbolo del jaguar, ampliamente utilizado por el Gobierno en discursos, gráficas y eventos oficiales, ya no podrá seguir usándose. Así lo determinó el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), generando polémica y marcando un antes y un después en la relación entre imagen institucional y propaganda política.

La decisión surge luego de que el partido político MOTIVA registrara formalmente el jaguar como parte de su emblema partidario. Al tratarse ahora de un símbolo con connotación político-electoral, su uso por parte de funcionarios del Poder Ejecutivo podría considerarse beligerancia política, una falta grave que podría implicar destitución e inhabilitación para ejercer cargos públicos.

El TSE fue enfático: el jaguar ya pertenece legalmente al partido MOTIVA, y cualquier uso desde el Gobierno sería interpretado como una señal directa de apoyo, violando el principio de neutralidad que la Constitución exige a los altos funcionarios.

Esta resolución ha desatado debate tanto en el ámbito político como en redes sociales, donde muchos se preguntan cómo impactará esto la imagen del Gobierno y qué tan lejos puede llegar el uso simbólico en una contienda electoral.

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